Hay canteros que no necesitan colores saturados ni floraciones escandalosas para acaparar todas las miradas. No compiten por atención, hacen algo más interesante: brillan . En el mundo del diseño paisajístico , ese brillo es un lujo silencioso. Tiene que ver con aprender a trabajar con la luz, porque hay especies que, cuando las toca el contraluz, se transforman y el cantero deja de ser verde y se convierte en un paisaje con efecto óptico. Un reflejo inesp...