El Emirates Stadium se pone de pie desde el primer córner del partido. En el norte de Londres ya es casi una costumbre: cada saque de esquina del Arsenal se vive como una ocasión de gol inminente. Los dirigidos por Mikel Arteta se amontonan sobre la línea de gol, invaden el área chica y buscan incomodar al arquero -en este caso Robert Sánchez - al máximo. Pero cuando Noni Madueke se dispone a ejecutar, el guion se quiebra con una acción inesperada. Cuando ...