Un testamento puede ser el último acto de amor de una persona. También puede ser su venganza más fría, su lección más dura o su declaración de principios más contundente. En Hollywood, donde todo tiende a ser excesivo, las últimas voluntades no son la excepción. Hay quienes desheredaron a sus hijos con nombre y apellido, quienes los dejaron con menos del uno por ciento de fortunas colosales y quienes decidieron, en plena vida y con total transparencia, que...