Hay una confusión extendida, y cada vez más naturalizada, sobre lo que entendemos hoy por inteligencia . No hablo de coeficientes, ni de títulos, ni de credenciales académicas. Hablo de algo más elemental y, a la vez, más profundo: la inteligencia como forma de expresión de la mente y de los sentimientos . Y, para quienes creen en ella, también del alma; aunque para otros esa dimensión no exista o no sea necesaria para pensar. Uno puede escuchar a alguien ...