En diciembre pasado, Washington endureció su ofensiva contra Venezuela al imponer un embargo petrolero e incautar siete buques como forma de presión directa sobre el entonces gobierno de Nicolás Maduro. La medida tuvo un impacto inmediato: más de 40 millones de barriles quedaron inmovilizados en tanques y petroleros, lo que obligó a la estatal PDVSA a recortar de manera abrupta su nivel de producción. El escenario comenzó a cambiar en enero de 2026, ya con...