Londres. La mañana del viernes 28 de febrero de 1975 transcurría con normalidad en la capital británica. A las 8:46, un tren de la línea Northern City Line seguía su recorrido habitual hacia la estación Moorgate, debajo del centro de la ciudad. Los pasajeros viajaban rumbo a sus trabajos absortos en sus pensamientos o leyendo el diario. Nada parecía fuera de lugar. Sin embargo, cuando el tren entró en la estación, algo no ocurrió como debía. El tren no red...