La cocina deja de ser un espacio técnico y pasa a integrarse al resto de la casa, con una estética más cálida y uniforme. Hoy, el foco está en crear ambientes con menos cortes visuales, más textura y una presencia mucho más natural. El cambio no es solo estético: también responde a un estilo de vida que busca armonía y continuidad entre los ambientes.