El pastel de ángel es un bizcochuelo caracterizado por su textura aireada y húmeda, con un delicado aroma a vainilla que llena el ambiente al salir del horno. En Argentina, se sirve comúnmente en cumpleaños, meriendas familiares o como base para acompañar frutas frescas y compotas. Este bizcochuelo, que se disfruta en todo el país, se elabora principalmente con claras de huevo batidas a nieve, azúcar impalpable y un toque de vainilla, lo que le otorga su miga blanca y esponjosa, sin el uso de mantequilla ni yemas. La preparación del pastel de ángel requiere un molde especial que no se enmanteca, para permitir que la masa suba y mantenga su volumen. El proceso total toma aproximadamente 1 hora y 50 minutos, incluyendo 35 minutos de cocción a 180 °C. Los ingredientes principales son 125 gramos de harina común, 275 gramos de azúcar impalpable, 10 claras de huevo, una pizca de crémor tártaro y 1 ½ cucharadita de esencia de vainilla. Después de hornear, se debe enfriar el pastel boca abajo durante al menos una hora antes de desmoldarlo. Este bizcochuelo se puede conservar en la heladera hasta por tres días, bien tapado, o se puede congelar por un mes en un recipiente hermético. Su valor nutricional estimado es de 110 calorías por porción, con bajo contenido de grasas y carbohidratos, lo que lo convierte en una opción ligera para quienes buscan un postre delicioso.