Canarias ha estado bajo una intensa tromba de agua durante casi una semana debido a la borrasca Therese. Gran Canaria fue la isla más afectada hasta la noche del martes, cuando el foco de la tormenta se trasladó a Tenerife. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) activó el nivel rojo de aviso en el norte de Tenerife, indicando un "peligro extraordinario". Los residentes recibieron un mensaje de alerta en sus teléfonos, y la presidenta del Cabildo insular, Rosa Dávila, anunció la suspensión de clases y el refuerzo de medidas de prevención. El Gobierno de Canarias también elevó el plan de emergencias por fenómenos meteorológicos adversos a nivel de alerta en varias islas, incluyendo El Hierro, La Palma, La Gomera, Tenerife y Gran Canaria. El pronóstico para el miércoles no muestra mejoría, con la Aemet advirtiendo sobre precipitaciones desorganizadas y potencialmente intensas, especialmente en La Palma y el norte de Tenerife. Se han registrado acumulaciones significativas de agua, con hasta 60 litros por metro cuadrado en una hora en Tacoronte y 30 litros en otras localidades del norte de Tenerife. Aunque el Cabildo de Tenerife ha rebajado el nivel de emergencia a alerta, se mantienen medidas preventivas y operativos activos para responder a cualquier eventualidad. Las intensas lluvias han causado casi 600 incidentes en el norte de la isla, afectando la red viaria y provocando cortes de suministro eléctrico que han impactado a unas 2.500 personas.