A inicios del siglo XX, Antonino Mastellone llegó al puerto de Buenos Aires el 2 de octubre de 1926, buscando construir un futuro mejor. A sus 27 años, fue registrado como "agricultor" por el oficial de Migraciones, aunque su verdadero oficio era la elaboración de quesos, una tradición familiar que había aprendido en su natal Italia. Su travesía desde Europa duró más de 20 días, y al desembarcar, solo traía consigo un libro de recetas y la dirección de los hermanos De Blasio, quienes lo alentaron a emigrar a Argentina. Antonino nació el 12 de diciembre de 1899 en Piano di Sorrento, Italia, en una familia de nueve hermanos. Desde joven mostró interés por la producción láctea y, tras formarse en técnicas de quesería en Cerdeña, decidió emigrar a América en busca de oportunidades. Al llegar a Argentina, encontró trabajo en una fábrica láctea en Junín y, poco después, su hermano José se unió a él. Juntos fundaron "Mastellone Hermanos", que comenzó como un pequeño emprendimiento de quesos. Con el tiempo, la empresa creció y se trasladó a un local más grande, donde Antonino se casó con Teresa Aiello en 1929, consolidando así su negocio. La empresa se expandió rápidamente, y en 1935, Antonino adquirió un camión para la distribución de sus productos. Con el tiempo, la marca "La Serenísima" se estableció como un referente en la industria láctea argentina. Antonino falleció en 1952, y su hijo Pascual asumió la dirección del negocio, llevando a la empresa a nuevas alturas.