Estrategia en “flow”: el modelo de empresa viva
La transformación en el arte contemporáneo, caracterizada por la cultura del "flow" y la improvisación, no surge de la nada. Requiere una sólida base de recursos, entrenamiento y una conexión rápida con el entorno para adaptarse a lo inesperado. Este mismo cambio está afectando a la alta dirección corporativa, donde la planificación rígida y los planes anuales fijos han quedado obsoletos ante la digitalización y las disrupciones aceleradas. La evidencia es clara: el Presupuesto Nacional 2026 proyectaba un crecimiento del PIB del 5%, pero el FMI y el mercado lo ajustaron a un 2,6%. En el ámbito corporativo, la volatilidad de insumos como el cobre y el aumento del crudo Brent han desbaratado los presupuestos estáticos. En Argentina, la situación económica muestra un superávit fiscal y una inflación mensual del 2,9%, pero estos datos ocultan una estructura productiva desigual. Sectores como la minería y la energía están en crecimiento, impulsados por inversiones significativas, mientras que la industria manufacturera y el comercio enfrentan desafíos como márgenes reducidos y un entorno de financiamiento complicado. Esta dualidad se refleja en una tasa de desempleo urbano del 7,5%, a pesar del crecimiento del PIB. La incertidumbre actual se centra en las fricciones estructurales del modelo productivo y la capacidad de adaptación ante un cambio acelerado.