África es la clave para el crecimiento mundial sostenido
Más de 50 años después de la descolonización, Occidente continúa viendo a África como un actor secundario en la economía global, limitando su desarrollo industrial y aumentando las disparidades de ingresos con otras regiones. A pesar de que África representa casi una quinta parte de la población mundial, su participación en el comercio global ha caído por debajo del 3%. Con el envejecimiento de la población en muchas economías desarrolladas, la comunidad internacional debería replantear su enfoque hacia África, que tiene un potencial demográfico significativo y necesidades de inversión en infraestructura. Se espera que la población africana alcance los 2.500 millones para 2050, con Nigeria convirtiéndose en el tercer país más poblado del mundo. Este crecimiento demográfico podría ser un motor clave para la economía global, ya que se proyecta que África contribuirá a la mayor parte del crecimiento de la población en edad laboral. Las economías con un crecimiento demográfico superior a la media han mostrado un crecimiento del PIB más robusto, lo que sugiere que el dinamismo demográfico de África podría impulsar la demanda interna y el desarrollo del capital humano. Sin embargo, para aprovechar este potencial, África necesita abordar su déficit de infraestructura y fomentar la industrialización. Procesar recursos en el continente en lugar de exportarlos en bruto podría generar enormes oportunidades económicas.