El furor por las figuritas del Mundial revoluciona un parque, despierta un mercado paralelo y obsesiona hasta a los niños sin álbum
En el Parque Rivadavia de Caballito, Buenos Aires, niños, adolescentes y adultos se reúnen diariamente para intercambiar figuritas del álbum del Mundial 2026. Bautista M., de 11 años, es uno de los muchos que busca completar su colección. Con su álbum siempre a la mano, se acerca a otros chicos preguntando si tienen figuritas para cambiar. Los fines de semana, el parque se llena de familias y amigos que participan en este intercambio, creando un ambiente de entusiasmo y nostalgia. Luca F., de 14 años, comparte su experiencia de intercambio, recordando cómo su padre le transmitió la pasión por el coleccionismo. María L., de 13 años, también participa activamente, utilizando redes sociales para coordinar encuentros y maximizar sus oportunidades de intercambio. La dinámica es contagiosa: un álbum abierto atrae a otros interesados, y las conversaciones fluyen entre los intercambios de figuritas. Sin embargo, no todos están allí solo para cambiar. Algunos, como Kevin Sosa, aprovechan la demanda y venden figuritas sueltas a precios que varían según la rareza. Los comerciantes del área también han notado el aumento de actividad, sorprendidos por la cantidad de personas que se reúnen en el parque. Este fenómeno ha revitalizado la interacción social entre generaciones, recordando a muchos la emoción de coleccionar en su infancia.