Construyen la obra más importante de la historia: crean un río de más de 130 km en el medio del desierto y es el máximo orgullo del país
La desalinización está transformando el suministro de agua en Israel, donde se ha desarrollado una de las redes de transporte y gestión hídrica más avanzadas del mundo. Este sistema conecta el norte húmedo del país con las regiones áridas del sur, utilizando tanto fuentes naturales como agua desalinizada del Mediterráneo. La infraestructura incluye canales abiertos, tuberías presurizadas, túneles subterráneos, estaciones de bombeo y embalses, creando una compleja red que permite mover agua a través de un territorio marcado por la escasez y las lluvias irregulares. El Acueducto Nacional de Israel, que se extiende por aproximadamente 130 kilómetros, es el núcleo del sistema, diseñado para transportar grandes volúmenes de agua hacia áreas con déficit hídrico, como el desierto del Néguev. Aunque se le denomina "río artificial", este acueducto no es un cauce natural, sino una infraestructura de transferencia hídrica que opera en función de la geografía y el tipo de suelo. Desde la década de 1950, el proyecto ha buscado abordar problemas como la irregularidad de las lluvias, la presión sobre ríos y acuíferos, y el crecimiento poblacional. En los últimos años, la desalinización ha cobrado mayor relevancia, con plantas que producen agua potable a gran escala. En 2025, Israel comenzó a bombear agua desalinizada hacia el Mar de Galilea para restaurar su nivel, lo que refleja la importancia de esta tecnología en el equilibrio hídrico del país.