Deschamps tuvo su Waterloo contra España y se despidió del Mundial bramando contra el árbitro Barton
Finalmente, Didier Deschamps no pudo lograr lo que nadie en la historia: llegar como entrenador a tres finales de un Mundial. Y se quedará con las ganas el francés de 57 años, campeón en Rusia 2018 y finalista en Qatar 2022, además de haber levantado el trofeo como jugador y capitán en Francia 1998, porque el partido por el tercer puesto, en Miami, será su último al frente de la selección. Mientras tanto, los medios europeos ya señalan a Zinedine Zidane como su posible reemplazante.
Deschamps mostró caballerosidad en la derrota, aunque le faltó algo de grandeza. Como correspondía, felicitó a Luis de la Fuente por el contundente triunfo de España. Pero enseguida apuntó con munición pesada contra el árbitro salvadoreño Iván Barton.
"La derrota es principalmente culpa nuestra, no quiero acusar a nadie. Pero hago una pregunta y yo no la voy a responder. ¿Estaba el árbitro a la altura para dirigir una semifinal de la Copa del Mundo? Hemos tenido algunos... Mejor no voy a decir nada. Y no hablo solo porque perdimos. Hubo bastantes situaciones que jugaron en nuestra contra", lanzó, enigmático, el entrenador.
¿Cuál fue la principal protesta de Francia? Que hubo mano de Lamine Yamal en la jugada que derivó en el penal de Lucas Digne. Sin embargo, el reclamo no tiene sustento: las imágenes muestran que el español controla la pelota con el hombro.
"La primera razón de la eliminación es que estuvimos un poco por debajo de nuestro nivel habitual y fuimos menos peligrosos en ataque de lo que podríamos haber sido, con algunos errores técnicos y pases que podrían haber generado ocasiones de gol", se sinceró el DT. Y completó: "Ahora tenemos otro partido dentro de cuatro días, aunque no sea el que esperábamos. Los jugadores están desolados. Tenemos que admitir que estuvimos un escalón por debajo de nuestro nivel contra un equipo que sabía perfectamente lo que hacía".
Para Deschamps, la clave de la victoria española estuvo en la mitad de la cancha. "Esto es fútbol de primer nivel y España es muy fuerte. Con sus jugadores de ataque y del mediocampo impiden que los rivales desarrollen su juego. Y no hemos encontrado la solución. Si nos falta ataque y expresión colectiva, es principalmente culpa nuestra y, en segundo lugar, de la calidad del rival. Quizás hubo demasiadas emociones involucradas en el partido: para muchos chicos este fue su primer Mundial", declaró.
El final encontró a Deschamps charlando con Kylian Mbappé mientras los españoles festejaban en el centro del imponente estadio de Dallas. Vendrá ahora una nueva era, siempre con el atacante del Real Madrid como referencia. Al ciclo de Deschamps (120 triunfos en 186 encuentros) todavía le quedará un último partido, pero la leyenda ya está escrita. Y se despedirá con todos los honores.