Huyó de una amenaza de muerte en Togo y un juez la protegió, pero EE.UU. la deportó igual y hoy teme por su vida
Los últimos informes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) ante el Congreso indican que más de 570.000 migrantes han sido deportados desde el regreso de Donald Trump a la presidencia. Una de las tácticas empleadas ha sido la expulsión a países terceros, como en el caso de una mujer de Togo que fue deportada a Ghana a pesar de una orden judicial que prohibía su retorno. La migrante, que habló de forma anónima, explicó que abandonó Togo en 2024 tras la muerte de su prima por mutilación genital, una práctica que, aunque oficialmente suspendida, continúa en su región. Después de escapar de su familia, logró llegar a Estados Unidos a través de Brasil y el tapón del Darién, pero fue detenida en la frontera sur en enero de 2025. A pesar de que un juez reconoció su temor fundado de persecución y emitió una orden de suspensión, se le negó el asilo debido a una norma de la administración Biden que limita la elegibilidad de quienes cruzan la frontera de manera irregular. El 23 de agosto del año pasado, fue deportada a Ghana en un vuelo militar, donde pasó dos semanas en condiciones precarias antes de ser enviada a la frontera con Togo. Actualmente, se encuentra oculta en su país de origen, temiendo por su vida. Este caso no es aislado, ya que en enero de este año, al menos 17 migrantes protegidos por un tribunal estadounidense también fueron deportados a Camerún sin ser informados de su destino.