El cuco de los corruptos: blockchain
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El cuco de los corruptos: blockchain

¿Por qué puedo rastrear desde mi celular un paquete que cuesta tres mil pesos, pero no puedo hacer lo mismo con una licitación pública de tres mil millones? Aunque puede parecer absurdo plantearlo de esta manera, la administración pública suele justificar la falta de transparencia con una serie de argumentos. La realidad es que no hay un verdadero interés en implementar estos cambios. En un contexto donde el avance tecnológico es vertiginoso, el Estado argentino sigue operando con una mentalidad de hace más de 70 años. Empresas como Mercado Libre, Globant y Ualá compiten a nivel global utilizando tecnología de punta, mientras que el Estado permanece anclado en sistemas obsoletos. En otros países, como Corea del Sur, se ha implementado la tecnología blockchain para registrar las evaluaciones de propuestas en licitaciones públicas, asegurando que los puntajes queden grabados de manera inmutable. En Estonia, casi todas las funciones del gobierno están basadas en arquitecturas digitales verificables, y en los Emiratos Árabes Unidos, se está utilizando inteligencia artificial para optimizar el personal estatal y mejorar la calidad de los servicios. En contraste, en Argentina seguimos hablando de "digitalizar procesos" como si fuera un gran avance. El proyecto de ley que se ha presentado en la Legislatura porteña busca implementar blockchain en todos los procesos de compras y contrataciones del sector público en la Ciudad. Esto significa que cada paso de una licitación quedaría registrado en una base de datos descentralizada e inalterable, lo que permitiría a cualquier ciudadano auditar el proceso desde su celular. Además, se contempla la posibilidad de integrar esta tecnología con inteligencia artificial, siempre que se busque mejorar la eficiencia y la transparencia. La ineficiencia técnica del sector público en Argentina representa un costo del 7,2% del PIB, según un informe del Banco Interamericano de Desarrollo, lo que nos posiciona como líderes en el desperdicio de recursos públicos en la región. La única forma sostenible de reducir impuestos es tener un Estado más eficiente, y la tecnología que mejor combate la opacidad en las compras públicas es precisamente el blockchain. Con décadas de promesas de transparencia, es momento de actuar y diseñar sistemas que dificulten el robo y permitan auditorías efectivas, sin depender del criterio del funcionario de turno. Este proyecto es el primero de una serie que busca construir un Estado del siglo XXI, donde la confianza no sea ciega, sino verificable.

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