Testigos apuntaron contra el comisario Maciel y la tía Laudelina por pistas que demoraron rastrillajes
ROSARIO.- El juicio por la desaparición de Loan Peña llegó este miércoles a su undécima audiencia en Corrientes con cuatro nuevos testimonios y con un dato que atraviesa toda la causa: la falsa alarma de la madrugada del 14 de junio de 2024, cuando se difundió que el niño había sido encontrado y la búsqueda se levantó por unos minutos. Declararon el concejal y exintendente de 9 de Julio Jorge Daniel Moreira, la directora del Hospital “Juan Romero” Gabina Pelozo, el sargento Lisandro Alberto Saucedo y el comisario Roque Nicolás Báez, jefe de la Unidad Regional II de Goya. Por primera vez desde que declararon como testigos, los padres de Loan, María Noguera y José Peña, siguieron el debate en la sala.
El testimonio de Báez fue uno de los más esperados de la jornada. El comisario era el superior directo de Walter Maciel, el excomisario de 9 de Julio detenido y acusado por la desaparición, y llegó al campo en la madrugada del 14 de junio para verificar el origen del rumor sobre la supuesta aparición del niño. Ante el tribunal, Báez ubicó el aviso en boca de su subordinado. “Recibo el llamado del comisario Maciel, donde me dice que efectivamente el niño había aparecido”, declaró. Esa comunicación —que se propagó entre los efectivos y los vecinos— derivó en que se ordenara detener el rastrillaje. La versión se cayó a los pocos minutos. Nunca hubo un niño hallado ni un traslado al hospital. La búsqueda se reanudó sin que quedara claro de dónde había salido el aviso.
Esa secuencia es central para la acusación. La fiscalía sostiene que la falsa alarma no fue una confusión, sino parte de la maniobra para desviar la investigación en las primeras horas, cuando todavía era posible seguir un rastro. Maciel figura como una de las piezas de esa operación: es señalado por varios de los policías que ya pasaron por el estrado como quien “daba las órdenes” durante los operativos. El dato que aporta Báez agrega un elemento sobre el que la fiscalía viene insistiendo: el aviso de la aparición partió del propio comisario detenido, y no de un rumor difuso surgido entre los cientos de personas que rastrillaban el campo.
El circuito de la falsa alarma quedó documentado por los otros testigos de la jornada. Pelozo, la directora del hospital, declaró que a las 2.13 recibió una llamada que informaba que el chico había sido hallado y le pedía enviar una ambulancia al lugar. El aviso lo hizo el sargento Saucedo, que se trasladó al campo junto al enfermero Nelson Bravo y el chofer Ricardo Vázquez. Al llegar, un oficial le informó a la médica que la noticia era falsa. Saucedo, por su parte, había consultado a Maciel sobre la necesidad de una ambulancia porque no sabía en qué estado estaba la criatura, recibió la orden de ir al hospital a pedir insumos y personal, y regresó con la comitiva sanitaria. En el hospital se enteraron de la supuesta aparición por ellos mismos: nadie había trasladado a un niño, nadie había salido del campo con Loan. La información se desmintió enseguida.
El relato de Saucedo agrega un detalle sobre el propio Maciel. Contó que, quince o veinte minutos después de aquella comunicación, el comisario volvió a llamarlo para preguntarle si alguien había aparecido o si habían llevado al menor al hospital. Le respondió que en el hospital se habían enterado por ellos y que nadie había salido con el chico por el acceso. Se cortó la comunicación y, cinco minutos más tarde, la ambulancia ingresó al campo. Ahí volvió a correr la voz de que Loan había aparecido, hasta que informaron que era falsa alarma y que se continuara con la búsqueda. “No sabemos de dónde salió eso”, declaró.
Laudelina, antes del botín
El otro eje de la audiencia lo aportó Moreira, exintendente de 9 de Julio y concejal al momento de la desaparición. Declaró casi dos horas, en un testimonio marcado por interrupciones y discusiones entre la fiscalía y las defensas. Contó que se sumó a los rastrillajes junto a su esposa, “no como funcionario sino como civil”, y que participó de la búsqueda durante siete días. Por ser 9 de Julio “un pueblo chico”, dijo que conocía a todos los imputados de la causa.
El punto más comprometedor de su declaración apuntó a Laudelina Peña, tía de Loan y una de las siete acusadas por la sustracción y el ocultamiento. Moreira sostuvo que, un día después de la desaparición, vio salir del campo a Laudelina y a Antonio Benítez, la pareja de la mujer, también imputado. Y precisó el lugar: el mismo campo donde poco después se halló el botín del niño, la prueba que la fiscalía considera plantada para desviar la búsqueda.
“Habrá sido entre las doce o trece horas del viernes. Yo salgo del campo, ellos también salen del campo, donde después se encuentra el botín, y ahí me piden que los traslade hacia la casa de la abuela”, relató. El testigo remarcó el orden temporal: “Fue antes del hallazgo, de que se haga público. Una hora después se encontró el botín”. El dato es relevante porque coincide con la hipótesis fiscal sobre la aparición del calzado.
Según consta en la causa, el botín fue retirado del barro por Laudelina y su hija Macarena, en una escena que ya fue cuestionada por otros efectivos que declararon que la prueba estaba semienterrada cuando ellos llegaron a custodiarla.
Moreira también recordó que fue testigo del allanamiento a la casa de Laudelina, al que fue convocado por Maciel “como ciudadano y colaborando con la causa”, y de la inspección al vehículo de Daniel “Fierrito” Ramírez, otro de los acusados, donde un perro marcó un olor compatible con Loan en una manta. En otro tramo se refirió a los fondos que la Fundación Dupuy habría recibido del municipio para la búsqueda, una partida especial que, según explicó, el intendente pagó sin informar debidamente al Concejo Deliberante. Lo atribuyó a un error administrativo.
María Noguera y José Peña presenciaron la audiencia por primera vez desde su propia declaración como testigos. Al ingresar, José Peña fue consultado por su hermana Laudelina y respondió: “No me asusta más nada”. Reiteró que ella sabe qué pasó con Loan y que es responsable de la desaparición. También calificó de “raro” el operativo de búsqueda y las declaraciones de los policías del día anterior, que complicaron a Maciel: “Esto de que mandaban a sacar fotos, que mandaba a identificar a personas. Todo raro, de principio a fin”.
Como se consignó en la edición de ayer, la jornada del martes ya había dejado a Maciel señalado por dos de sus subordinados como quien conducía los operativos e indicaba qué fotografiar, incluso la escuela de Loan antes de la desaparición. El juicio, que lleva veintitrés testigos, continuará esta semana en Corrientes.