La movilidad social ascendente
En un contexto donde el ruido y la ansiedad predominan, Daniel Hadad destacó la importancia de la educación como motor de movilidad social al recibir el doctorado honoris causa en la Universidad Nacional de La Matanza. Hadad utilizó la metáfora de su abuelo inmigrante, quien mezclaba agua caliente con fría durante su baño, no solo para recordar su origen, sino también para enfatizar que el ascenso social no es garantizado ni permanente. En América Latina, la movilidad social puede enfriarse rápidamente, y los Estados a menudo presionan a las clases medias sin ofrecerles oportunidades de expansión. La educación, según Hadad, es la clave para el avance y el cambio de destino. Sin embargo, el camino hacia la movilidad social es lento y requiere esfuerzo, un aspecto que se ha visto erosionado por la cultura de la inmediatez. En la actualidad, los modelos de aspiración han cambiado, y la visibilidad en redes sociales a menudo se confunde con el mérito. La pregunta que surge es dónde se encuentra hoy la movilidad social ascendente y cuáles son sus verdaderos caminos. La respuesta, aunque incómoda, sigue siendo la misma: la educación es el único medio seguro para el ascenso social, mientras que otros atajos pueden detenerse sin previo aviso. En este sentido, es fundamental recordar de dónde venimos y decidir hacia dónde queremos ir, evitando acostumbrarnos a la falta de oportunidades.