“Ya se había anunciado por octubre que en enero se iba a cambiar el sistema de medición, dándole mayor importancia a los servicios y menos a la parte alimentaria”, señaló el economista. Sin embargo, sostuvo que el Gobierno decidió postergar la modificación cuando trascendió que el nuevo índice arrojaba un número algo más elevado.
Impacto en los mercados y tensiones políticas
Ferreres advirtió que el episodio tuvo consecuencias que podrían haberse evitado. “Esto provocó un movimiento político que trajo como consecuencia caída de los bonos y aumento del riesgo país arriba de los 500 puntos”, indicó, y remarcó que “son datos que no hubiera sido necesario que ocurrieran”.
También cuestionó algunas declaraciones públicas del ministro de Economía: “Caputo dijo que nunca se compraba ropa en la Argentina, siempre en el exterior, y no fueron muy oportunas para el momento”, sostuvo, al tiempo que recordó que “la mayoría de la gente no viaja tanto como él”.
Sobre la representatividad del IPC, Ferreres fue claro: “Yo creo que la inflación es representativa”, aunque aclaró que “depende mucho de cuánto peso le damos a cada sector”. En ese sentido, minimizó las diferencias entre el esquema actual y el propuesto: “No hay diferencias sustanciales entre un índice con los viejos ponderadores o los nuevos”.
Inflación anual y tipo de cambio
En cuanto al panorama anual, anticipó que el IPC superará lo previsto en el Presupuesto. “La inflación del año estaría en 21 o 22, o 23%, cuando el presupuesto habla de 10%”, detalló. Y concluyó: “Ya tenemos varios meses con inflación alrededor del 2,5%, eso hace que el año esté arriba del 20”.