Desde que cerró la sala de periodistas de la Casa Rosada, Javier Milei multiplicó sus ataques a la prensa
El jueves pasado, los periodistas acreditados en la Casa Rosada no pudieron ingresar a realizar su trabajo debido a una orden del gobierno de Javier Milei. Esta medida, sin precedentes desde el regreso de la democracia en 1983, fue condenada por diversos sectores políticos, organizaciones periodísticas y miembros de la sociedad civil. Hasta el momento, no se ha establecido una fecha para el levantamiento de esta restricción. Desde entonces, el presidente ha intensificado sus ataques a los medios y periodistas, utilizando calificativos despectivos como "basuras inmundas" y "delincuentes", y promoviendo la frase "No odiamos lo suficiente a los periodistas". La escalada de la retórica de Milei se ha manifestado en sus discursos y publicaciones en redes sociales, donde ha descalificado a periodistas específicos y a entidades como la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA). En un tuit, el presidente acusó a ciertos periodistas de haber cometido "delitos graves" y cuestionó la integridad del trabajo periodístico. Además, ha evitado responder preguntas sobre la situación económica del país y las investigaciones de corrupción que involucran a su gabinete, como es el caso del jefe de gabinete, Manuel Adorni. En sus apariciones públicas, Milei ha continuado atacando a la prensa, sugiriendo que los periodistas están "corruptos" y que su trabajo no refleja la realidad.