El bienestar emocional se ha convertido en una especie de mantra, una fórmula que suele incluir dormir bien, hacer ejercicio, comer sano, pasar tiempo con amigos y meditar. Sin embargo, a veces nos olvidamos de priorizar también nuestra salud mental frente a tantas exigencias.
Un artículo del sitioPsychology Today explica que “la terapia psicodinámica adopta una perspectiva más profunda”. Y esto lleva a una paradoja porque trabajar por el bienestar emocional a veces significa permitirse sentirse peor antes de sentirse mejor. En definitiva, el bienestar emocional no se trata de ser feliz todo el tiempo, sino de conocerse a uno mismo.
Entonces, cuando una persona toma la decisión de priorizar su verdadero bienestar emocional, su forma de relacionarse con los demás cambia notablemente. Esto lo asegura la psicóloga Beatriz Titos en un video difundido por su cuenta de TikTok: “No es que no soportes a la gente, sino que te has dado cuenta de que te faltaba poner límites”.
Titos contó en su Instagram una anécdota sobre una paciente que le dijo: “Desde que voy a terapia, no soporto a la gente”. La psicóloga indagó y le preguntó qué quería decir con ello. "Ya estoy cansada, ya no me callo nada, me he dado cuenta de que la gente es muy egoísta, va completamente a su bola y a mí, sinceramente, no me apetece estar con ese tipo de personas", le replicó la paciente. Titos concluía que esta era, en realidad, una señal de crecimiento personal.
Esa forma de expresar hartazgo era una consecuencia natural de aprender a cuidarse. “No es que no soportes a la gente, sino que te has dado cuenta de que antes te sentías muy a gusto con ellos porque no ponías límites”, dijo la especialista.
Titos afirma que es completamente normal que los entornos de una persona comiencen a mostrarse molestos cuando alguien comienza a establecer sus propios límites, en ese momento en el que uno empieza a mirar por uno mismo y establece sus propios límites, y el motivo es que se enojan porque “ya no se pueden aprovechar tanto de ti”.
Este tipo de reacciones, aunque puedan parecer incómodas, no deberían ser tomadas como un castigo, sino como un indicativo de que los límites están cumpliendo con su cometido. No obstante, Titos destaca que es necesario aprender a sostenerlos, al ser parte de un proceso enfocado a construir relaciones más respetuosas y equilibradas, en las que siempre se apuesta por el cuidado propio.
Poner límites claros es solo el comienzo. El sitio Psychology Today brinda otros puntos de partida para el bienestar emocional: