Día y horario laborable. Todavía no se vacían las oficinas. Sin embargo, algunas camisas se mezclan entre remeras celestes y blancas. El calendario es apretado y la AFA programa fuera de contexto. Se juega en el Cilindro y la pasa mal Racing. Se queda muy pronto con un hombre menos y al ratito, sin su goleador. Para colmo, en el arranque del segundo tiempo, un córner propio termina en un contragolpe que parece demoledor.
Sí, resulta una tarde negra en Avellaneda. Pero aunque es cierto que no fluye el fútbol, sobra amor propio. Entonces, se redoblan los esfuerzos. Tomás Conechny, reemplazante de Maravilla Martínez, logra el empate con un cabezazo extraordinario. Y casi lo da vuelta la Academia, que tuvo en Gabriel Rojas a su futbolista más punzante. No pudo con Nicolás Bolcato, el arquero de Independiente Rivadavia, que lamentará no haber podido sostener el resultado a pesar de su superioridad numérica. Así y todo, sigue siendo el líder de la Zona B.
Hubo dos momentos cruciales en el primer tiempo que desarticularon todo el plan de juego de Racing: la expulsión de Matko Miljevic y la lesión de Adrián Martínez. En apenas diez minutos, la Academia se quedó sin su futbolista más cerebral y sin su "9". El ex volante de Huracán cometió dos faltas de amonestación sobre José Florentín que derivaron en la tarjeta roja. En el caso de Maravilla, que terminó con el tobillo derecho lastimado, fue mucho peor porque no tenía otra referencia de área en el banco. A tal punto que entró Conechny, habitualmente extremo en el esquema de Gustavo Costas.
Hasta ese instante, Racing había sido algo más creativo desde la tenencia y algunas triangulaciones, especialmente por la izquierda, donde Toto Fernández y Gabriel Rojas buscaron desequilibrar a la línea de cinco que presentó el conjunto mendocino. Sin embargo, el único tiro al arco fue un disparo de zurda de Miljevic de media distancia que Bolcato controló abajo, sin dar rebote.
Independiente Rivadavia llegó hasta Avellaneda con la receta de siempre. Intentó priorizar el orden, hacerse compacto y salir a toda velocidad de contraataque con Sebastián Villa. Costas sabía que el mayor daño que podía sufrir su equipo estaba en la zona de influencia del colombiano. Por eso Ezequiel Cannavo pasó poco al ataque, más preocupado en contener al delantero que en desbordar o formar alguna sociedad con Santiago Solari. En este contexto, lo ayudó Bruno Zuculini.
Racing buscó siempre tejer el juego a partir de la salida de Santiago Sosa desde el fondo y la elaboración de Miljevic para llegar a fondo con Rojas o profundizar con alguna pelota filtrada para Maravilla. En el corazón del área, más allá de la movilidad que mostró en ataque, no tuvo peso específico.
Enfrente, los mendocinos tuvieron un plus desde el aspecto físico. Fueron intensos en la presión para recuperar rápido la pelota y cuando se desplegaron por afuera, presentaron batalla. Así y todo, con la excepción de una asistencia de Villa para Matías Fernández, que remató abajo y encontró una buena respuesta de Facundo Cambeses, no generó mucho más peligro. El juez asistente Uriel García Leri levantó la bandera. No había offside. Si hubiera sido gol, el VAR tendría que haber trabajado para su corrección.
A esa altura, y muy a pesar de que la expulsión de Miljevic fue inobjetable, los hinchas estaban enojados con Darío Herrera, que se guardó un par de amarillas para los visitantes. Y se escucharon durante unos segundos los insultos para Claudio Tapia, el investigado presidente de la AFA.
En el segundo tiempo, Independiente Rivadavia tuvo una chance muy clara a los 30 segundos, pero Cambeses volvió a ganar el duelo ante Matías Fernández. Y aunque Racing tenía un hombre menos encontró una situación inmejorable que no terminó en gol por un notable cruce de Sheyko Studer, que desactivó una réplica que había comenzado Solari tuvo participación de Sosa y no pudo terminar Conechny.
Y hubo un córner desde la izquierda que ejecutó Rojas, un rechazo de Iván Villalba en el corazón del área y una Masterclass de los mendocinos en el contraataque: en cuatro toques, llegó al gol. Anticipó Fernández a Zuculini, cambió de frente Villa, condujo Gonzalo Ríos y el propio Fernández definió ante Cambeses.
Sí, de un tiro de esquina a favor, Racing quedó en desventaja. Dejó espacios, retrocedió mal y lo pagó con un gol que golpeó duro a los jugadores vestidos de celeste y blanco y a la tribuna.
Bolcato tapó un tiro de Rojas sin dificultades y ganó un mano a mano ante Solari, que se quedó sin ángulo. Entonces, Costas movió el banco. Entraron Matías Zaracho y Baltasar Rodríguez para generar volumen de juego. Salieron Zuculini y el propio Solari, que terminó todas mal. Enseguida, Alfredo Berti refrescó con los mismos cambios que le dieron el triunfo el sábado su homónimo de Avellaneda en el Gargantini: Rodrigo Atencio y Diego Crego saltaron a la cancha.
Racing buscó con más corazón que ideas. Y casi lo empata con una bomba de Marco Di Cesare que explotó en el travesaño. Acechaba la Academia y tuvo la revancha de otro tiro de esquina. Volvió a ejecutar Rojas, esta vez desde la derecha, y Conechny saltó limpio para cabecear al 1 a 1.
Rojas tuvo el segundo, pero Bolcato mostró todos sus reflejos. Después, lo perdió Duvan Vergara. La gente terminó celebrando el punto. La coyuntura lo ameritaba.