En Argentina la Ley de Sucesiones establece límites concretos a la libertad de una persona para disponer de sus bienes mediante un testamento, ya que determinados familiares cuentan con una protección legal que garantiza una parte mínima del patrimonio sin importar cuál haya sido la voluntad expresada por el causante.
Ley de Sucesiones: estos familiares recibirán más de la mitad de la herencia
Cuando existen descendientes como hijos o nietos, la Ley de Sucesiones les otorga la mayor prioridad dentro del esquema hereditario y les asegura la parte más importante de la herencia por encima de cualquier otro grupo familiar.
El Código Civil y Comercial de la Nación regula este sistema y fija porcentajes obligatorios que no pueden ser modificados por decisión unilateral.
En tanto, si el fallecido deja hijos u otros descendientes la ley determina que les corresponde el 66,66% del total del patrimonio, lo que equivale a dos tercios de todos los bienes que integran la herencia.
Ese 66,66% constituye la porción legítima y funciona como un límite legal que impide que el testador disponga libremente de esa parte del patrimonio.
Asimismo, los descendientes son los únicos herederos forzosos que superan ampliamente el 50% garantizado por ley.
Por su parte, los porcentajes establecidos por la Ley de Sucesiones de Argentina son los siguientes:
¿Por qué los herederos legítimos reciben la herencia?
La existencia de la porción legítima implica que cualquier testamento solo puede aplicarse sobre el 33,33% restante cuando hay hijos o nietos, ya que ese tercio es la única fracción verdaderamente disponible.
Del mismo modo, si un testamento intenta afectar el 66,66% reservado a los descendientes estos pueden impugnarlo judicialmente y reclamar el cumplimiento estricto de lo que establece la ley.
De esta manera el sistema sucesorio argentino protege de forma prioritaria la línea directa asegurando que más del 50% de la herencia quede en manos de los descendientes aun cuando el testamento establezca una distribución diferente.