En contra de los que sostienen –a modo de crítica, claro– que Charles Bukowski (Andernach, Alemania, 1920–Los Ángeles, EEUU, 1994), el auténtico héroe del whisky norteamericano, vivió únicamente para sacarle lustre a su imagen de borrachín maldito y existencial bajo los focos del estrellato tanto underground como comercial, se olvidan de un detalle no menor, como bien recuerda en el prólogo Abel Debritto, especialista en su obra: no bien pudo vivir de los derechos de autor, Bukowski se retiró a su mansión de San Pedro a los efectos de dedicarse, allí, a lo que suponía, para él, tanto una gracia como una enfermedad: escribir.
Fiel a la colección que integra –Compendium–, el volumen propone un cuantioso –y cronológico– recorrido por la obra del autor a lo largo y ancho de tres libros: Fragmentos de un cuaderno manchado de vino, seguido de Ausencia del héroe y La matemática del aliento y la ruta. Y su carácter misceláneo nos recuerda que Bukowski es mucho más que un narrador de corto aliento interesado únicamente en las heterogéneas aristas de la autodestrucción. De hecho, en algunos ensayos, manifiestos y artículos del libro un lector desprejuiciado percibe con facilidad el trabajo de escritura y la densidad de un pensamiento que Bukowski intenta camuflar insistentemente con palabrotas, deslices de guaranguería o estocadas de la más absurda arbitrariedad.
Relatos y ensayos
Por Charles Bukowski
Anagrama
880 páginas, $ 65.000