CÓRDOBA.- La eliminación de las retenciones, la rotación con gramíneas y créditos a largo plazo (base, a seis años) con tasas acordes a la rentabilidad del negocio agrícola son las claves para que los productores agrícolas puedan empezar a saldar deudas que arrastran desde la campaña 2020/21 (y se agravaron en la 2022/23) y “no sigan desapareciendo”. Es la conclusión de un trabajo realizado por un asesor de siete productores de Gualeguay (Entre Ríos), todos socios de la Sociedad Rural de la localidad. El reporte se hizo desde el Departamento Técnico de la entidad.
El trabajo tomó siete casos diferentes en escalas, perfiles y aversión al riesgo, aunque tienen en común que hacen agricultura en campo arrendado (como es en el 70% de la Argentina), con un promedio de arrendamiento de 10 quintales (qq) de soja pizarra Rosario.
En cambio, la producción en campo propio arroja márgenes positivos en la mayoría de los años. La aclaración es que no están cargados los costos de estructura, administración e impuestos que son “muy importantes” como tampoco el de oportunidad por dejar de arrendar.
Al analizar el margen bruto de los cultivos en cada campaña, solo el de soja de primera da negativo en US$47/ha. En cambio el doble cultivo trigo y maíz de segunda arroja un margen bruto positivo de US$133 US$/ha y mayor inversión anual (US$1006 por hectárea). Le sigue la combinación trigo/soja de segunda con US$85/ha y maíz de primera con US$53/ha.
Se admite que los rendimientos para maíz de segunda podrían estar sobreestimados puesto que tomó números de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos, que publica en conjunto los de maíz tardío y de segunda. También hay que tener en cuenta que para el maíz de primera la inversión es alta (US$814/ha), por lo que hay pérdidas cuando el año es de “muy bajos” rendimientos (negativo en US$620/ha) como fue la cosecha 2023 y eleva los ingresos cuando hay buenos rendimientos (US$382/ha) como en la pasada.
Al comparar la situación de sus clientes a lo largo de las 12 campañas agrícolas, se desprende que las diferencias en los márgenes brutos en buena medida dependen de las rotaciones en su conjunto: “Los beneficios del cultivo de maíz como antecesor al cultivo de sojabajan el riesgo, por lo cual dan sustentabilidad agronómica y económica. De igual manera, que haya una mejora considerable en el margen bruto del cultivo de soja, es positivo para las rotaciones ya que es lo que más se siembra en este esquema”.
Retenciones
Otro factor sobre el que reporte pone la lupa pasa por las retenciones. Con las alícuotas actuales hay una “mejora considerable” en los márgenes brutos de todos, “donde el cultivo de soja en combinación con las gramíneas, los potencia mayormente.
La situación de granos sin retenciones y créditos a largo plazo a tasas acordes al negocio serían la única solución para que los productores puedan pagar sus deudas y que las mejoras permitan al productor mayor inversión en tecnologías e insumos, lo cual debería traducirse en mayores producciones.
A ese esquema el trabajo suma que esas medidas deberían estar “acompañadas por la provincia de Entre Ríos para fortalecer la agricultura en manos locales”.