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Donald Trump contra España: va a cortar “todo el comercio” con el país, ¿qué significa esto para la economía?
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Donald Trump contra España: va a cortar “todo el comercio” con el país, ¿qué significa esto para la economía?

Desde la Casa Blanca, Donald Trump fue contundente acerca de las negociaciones comerciales con España ante la postura tomada por Pedro Sánchez durante los bombardeos a Irán. El presidente de Estados Unidos afirmó este martes que España ha sido “un socio terrible” de la OTAN y advirtió de que “nadie” le dirá que no puede usar sus instalaciones. Por ello, Trump ha asegurado este martes que “va a cortar todo el comercio con España” y que “no quiere tener nada que ver” con el país. “Podría parar todo lo relacionado con España, todos los negocios relacionados con España; tengo derecho a pararlo. Embargos. Hago lo que quiera con ellos y podríamos hacerlo con España. Vamos a cortar todo comercio con España”, ha declarado Trump durante un encuentro con el canciller alemán, Friedrich Merz, en la Casa Blanca. Si bien las verdaderas implicaciones de esto aún estan por verse, el Banco de España ya ha evaluado que ocurriría ante un embargo comercial de Estados Unidos a España (es decir, la suspensión total o parcial del comercio entre ambos países). Diversos análisis coinciden en que el impacto sería moderado en términos macroeconómicos debido a que el mercado estadounidense representa solo una fracción del comercio exterior español. España mantiene una relación comercial significativa con el mercado estadounidense, aunque menos intensa que con otros socios globales. Según datos del BdE, el comercio total entre ambos países representó alrededor del 4,4% del PIB español en 2024, con exportaciones de bienes y servicios equivalentes al 2,2% del PIB y una posición comercial de déficit en bienes frente a EE.UU. que contrasta con el superávit en servicios. La Cámara de Comercio de España estimó que un arancel unilateral del 15% podría provocar una caída de hasta 10,1% en las exportaciones españolas hacia EE.UU., equivalente a cerca de 1.841 millones de euros menos en ventas. Estudios especializados sugieren que con un paquete más agresivo, como el propuesto durante la última “carnicería arancelaría” (20%), la caída de exportaciones podría promediar 14% frente a los niveles previos. Estos impactos no serían homogéneos entre sectores, sino que afectarían con mayor fuerza a industrias expuestas al mercado estadounidense como automoción, maquinaria y agroalimentarios. Si bien un embargo afectaría múltiples ramas de la economía, los datos recientes muestran que productos emblemáticos como aceite de oliva y vino español, dos de los bienes agroalimentarios más demandados en EE.UU., registraron caídas importantes en ventas tras el incremento de aranceles, con la exportación de aceite reducida casi 28% en 2025 frente al año anterior. El sector del automóvil y sus componentes también ha sufrido descensos superiores al promedio, reflejando vulnerabilidad ante barreras comerciales y pérdida de competitividad de precios. En términos agregados, los efectos macroeconómicos serían contenidos pero visibles: el propio Gobierno español estimó en 2024 que aranceles generalizados podrían implicar un impacto directo de aproximadamente 0,15% del PIB en el corto plazo. De acuerdo con analistas como Funcas, los efectos combinados de barreras comerciales podrían restar dos o tres décimas del PIB español, aunque esto incluye efectos directos e indirectos asociados a la incertidumbre y ajuste de mercados. A pesar de las tensiones comerciales, España historicamente ha logrado atenuar parte de la caída de ventas a EE.UU. mediante la diversificación de destinos de exportación: El sector servicios, especialmente turismo, sigue aportando resiliencia al comercio bilateral, con más de 4 millones de turistas estadounidenses visitando España en 2024, lo que representa un componente importante del superávit en servicios. Un embargo comercial completo de EE.UU. a España sería altamente inusual en las relaciones bilaterales nermales, pero ante las presiones de Donald Trump para usar sus bases militares en territorio español, la pertenencia de España a la Unión Europea no pareciera persuadir al mandatario. El canciller alemán, Friedrich Merz, intentó poner paños fríos al asunto durante su conversación en la Casa Blanca al asegurar que esta intentando “convencer” a España para que aumente el gasto en defensa hasta “el 3% o el 3,5%” de su PIB porque es el “único” socio de la OTAN que no se ha comprometido a hacerlo. En paralelo, hoy mismo el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha asegurado que no había recibido ninguna solicitud de los EE.UU. para usar las bases de Rota y Morón en los ataques a Irán y que no esperaba “ninguna consecuencia” por la posición del Gobierno, que rechaza su uso en una operación sin encaje en el tratado bilateral o en la Carta de la ONU. En la rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo de Ministros, Albares ha insistido en que son bases “de soberanía española” y pueden ser utilizadas en el marco del tratado con los Estados Unidos, por lo que no hay nada “extraño y sorprendente” en la posición del Gobierno. Según ha apuntado, no ha hablado con ningún representante de la administración estadounidense y no ha habido “quejas”. Esto no se ve reflejado en el discurso de Trump de hace solo minutos. No obstante, la actualidad y el futuro de las relaciones internacionales entre ambos países es incierto. Aunque en términos de PIB el impacto podría ser moderado, industrias productoras de exportaciones intensivas hacia EE.UU. enfrentarían desafíos significativos que podrían requerir ajustes de estrategia, diversificación de mercados y políticas de apoyo estatal para mitigar pérdidas y fortalecer la competitividad global.