La escalada bélica entre Estados Unidos e Irán volvió a sacudir a los mercados globales y puso al petróleo en el centro de la escena. Con el Estrecho de Ormuz bajo fuertes restricciones —una vía por la que transita cerca de un tercio del comercio mundial de crudo y alrededor de un quinto del gas— el barril de Brent saltó más de 10% en apenas 48 horas y se movió en torno a los US$ 80.
En Wall Street ya circulan escenarios de US$ 100 e incluso US$ 120 si el conflicto se prolonga y se profundiza la disrupción logística. La pregunta es inevitable: ¿qué implica este nuevo shock energético para la Argentina?
De vulnerabilidad externa a ventaja relativa
El cambio estructural tiene nombre propio: Vaca Muerta. La producción nacional supera los 900.000 barriles diarios, cuando hace apenas tres años rondaba los 500.000. En 2025, el saldo comercial energético fue positivo en torno a los US$ 7.800 millones.
En ese marco, Roberto Carnicer, director del Instituto de Energía de la Universidad Austral, define el momento actual en términos estructurales: “La energía se está convirtiendo en un ordenador económico para la Argentina y en un elemento clave para mejorar la balanza comercial energética. Solo en hidrocarburos, el año pasado se registró un saldo positivo cercano a los 5.000 millones de dólares, frente a una historia acumulada entre 2010 y 2023 de unos 40.000 millones de dólares negativos.”
El contraste con el pasado es significativo: lo que antes era un foco de vulnerabilidad cambiaria hoy funciona como amortiguador externo ante shocks internacionales.
Carnicer amplía la mirada: “Para mejorar la economía del país, tanto la energía como la minería aparecen como factores de enorme trascendencia, capaces de fortalecer la balanza comercial y el desarrollo productivo.”
En otras palabras, el conflicto en Medio Oriente encuentra a la Argentina en una posición estructural distinta a la de ciclos anteriores.
El otro lado del shock: inflación y tasas
Este shock tiene diferentes aristas. En parte abre camino a oportunidades para la Argentina, pero también lo complica en otros frentes. Si el encarecimiento del crudo se sostiene, puede alterar la dinámica macro global.
En ese escenario, agrega, “la posibilidad de acceder al mercado internacional para países emergentes como Argentina se vería más desafiante”.
Sin embargo, el Gobierno insiste en que su estrategia no pasa por volver a Wall Street. El ministro Luis Caputo reiteró que la prioridad es obtener financiamiento en el mercado local y continuar con el proceso de desendeudamiento externo. Con un riesgo país cercano a los 600 puntos básicos, la decisión parece tanto ideológica como pragmática.
El dilema interno: exportaciones vs. inflación
Y agrega: "Cuando suben los combustibles, no solo se encarece llenar el tanque: sube el costo del transporte, de la producción, de los alimentos y de toda la logística. Y lo sienten el trabajador, el comerciante y la industria.”
Así, si el barril supera los US$ 100 y se mantiene en ese nivel durante varios meses, el beneficio exportador podría convivir con mayor presión inflacionaria y pérdida de poder adquisitivo.
Horacio Marín, presidente de YPF, intentó llevar calma al mercado interno: “Si el petróleo se mantiene en torno a los 85 dólares durante cuatro meses, eso va a tener impacto. Ahora bien, si se trata de un pico transitorio, es diferente. Supongamos que mañana sube a 100 dólares y al día siguiente vuelve a 70: en ese caso, el efecto sería prácticamente nulo”, explicó.
Reglas y posicionamiento estratégico
Y agrega: “Una ley que garantice que esas condiciones no volverán a repetirse es un reaseguro fundamental para atraer inversiones y sostener el crecimiento del sector energético.”
En el plano geopolítico, advierte que los conflictos prolongados alteran la logística global: “Cuando guerras de esta naturaleza se prolongan en el tiempo, modifican totalmente la logística global, encarecen el transporte marítimo y alteran la productividad energética.”
Y deja una advertencia clave: “Si Argentina mantiene un comportamiento doméstico confiable y evita políticas como cortar exportaciones o incumplir contratos, puede posicionarse como un proveedor energético seguro para el mundo.”
FN / EM