Nacido en Wisconsin en 1955, Willem Dafoe no llegó al cine para ser un galán, sino para ser un instrumento. Forjado en el teatro experimental de Nueva York, su fisonomía única y su intensidad física lo convirtieron en el actor fetiche de directores que buscan profundidad donde otros solo ven oscuridad. Con cuatro nominaciones al Oscar , Dafoe ha sabido envejecer sin perder la curiosidad, saltando entre el cine de alto presupuesto y las producciones indepen...