En los años 90 una ilusión, y no un fantasma, recorrió el mundo: la ilusión del “fin de la historia”. Poco después de la caída del Muro de Berlín (1989), el politólogo estadounidense de origen japonés Francis Fukuyama impuso esa inocentada y vendió millones de ejemplares de sus libros. Se había terminado la Guerra Fría, no habría más guerras, las democracias liberales se impondrían en el mundo, y todos los hombres, como en el coro final de la Novena Sinfon...