En Silicon Valley , la competencia ha migrado: ya no importa quién programa más horas, sino quién delega la mayor parte de su trabajo diario a su flota de asistentes de inteligencia artificial . Mientras los desarrolladores descansan o asisten a reuniones sociales, mantienen la supervisión de estos agentes virtuales con la meta de maximizar el rendimiento de las máquinas y minimizar la intervención humana. Esta dinámica ha alterado tanto la rutina laboral ...