A lo mejor no es tan difícil. Quizá con un pequeño esfuerzo alcanza. O con un breve ejercicio de concentración. Abrumados por una realidad que no da tregua, cargados de obligaciones, de trámites infinitos, de la necesidad de resolver problemas que en la mayoría de los casos no sólo no creamos sino que fueron provocados por aquellos que supuestamente nos están brindando un servicio; hartos de ser guiados por los laberínticos pasillos de la burocracia públic...