Pamela Smart llevaba 34 años presa y cargaba con una condena de prisión perpetua sin posibilidad de acceder a la libertad condicional cuando, en junio de 2014, reconoció por primera vez ser la autora intelectual del crimen que le costó la vida a su marido, Gregory, cuando los dos tenían poco más de veinte años y todavía no habían cumplido su primer aniversario de matrimonio. Gregory Smart fue hallado muerto de un balazo en la cabeza en la sala de su casa d...